Turismo
San Luis (09-01-08). La Toma surge hacia el noreste de San Luis, en el extremo suroeste del Valle del Conlara. Emplazada en el cruce de caminos principales -RP10, RP20 y RP2-. La Toma, también conocida como Capital del Mármol Ónix, se posiciona entre los centros de turismo receptivo, especialmente de aventura.
La Toma luce merecidamente el rango de Capital del Mármol Onix, mineral extraído de las canteras locales, entre las que destaca la Cantera Santa Isabel ubicada en el magnífico Cerro Tiporco. Joyería, artesanías, artículos decorativos son las aplicaciones básicas de este mármol verde veteado, convirtiéndose en excelentes souvenirs del paso por estos lados de San Luis. El turista podrá recorrer la Av. Mármol Onix, sobre la cual encontrará pequeños comercios de artesanías en piedra ofreciendo desde preciosas cajitas hasta muebles construidos en base al extraño material.
La actividad del hombre en este territorio, como en gran parte de San Luis, data de la época precolombina cuando los asentamientos indígenas existentes - Comechingones, Huarpes, Michilingues, Pampas, Olangasta - iniciaron el desarrollo de la minería, la alfarería y el cultivo en forma primitiva, siendo luego desplazados por la colonización.
Específicamente, el origen de esta localidad se relaciona con la llegada del Ferrocarril, siendo delineado en 1905 por el Ingeniero José H. Moyano, junto a la estación de La Toma, sobre tierras donadas por Don Pedro Garciarena. Fundada el 31 de marzo de 1906, el nombre de la ciudad de La Toma proviene de la toma de agua construida en 1850 en el Río Rosario por el hacendado francés Carlos Bett.
El magnífico Museo Parador Minero y su exposición de más de 650 minerales, completa la propuesta de Turismo Minero de La Toma, la cual alcanza su punto máximo de atracción con la Fiesta Nacional del Mármol Onix, que comienza mañana, en su 24ª edición.
Para visitar
§ Museo Parador Minero
Reservorio expositor de la colección de un gran minero, Enrique Giménez, abastecedor y creador de este museo mineralógico. Este Museo asombra con su muestra permanente de más de 650 minerales, incluyendo piezas de la región, el país y el extranjero. Se destaca un cristal de roca de 35Kgs., entre otras piedras como mármol ónix, lapislázuli, malaquita, cristal de yeso, azurita, cuarzo, amatista y turmalina.
§ Cerro Tiporco
La Toma comprende dentro de su territorio al Cerro Tiporco, el cual, a su vez, contiene a la Cantera Santa Isabel, uno de los principales yacimientos de este mineral verde vetado, distintivo de la provincia y apreciado a nivel mundial. El ónix se extrae de las canteras Santa Isabel, Córdoba y Potrerillos, ubicadas en cercanías del Cerro Tiporco, distante 35Kms. de La Toma. Estas minas, junto a las de oro de Carolina y las de wolfran de Concarán, integran el circuito de turismo minero.
§ Dique San Pedro
El Dique San Pedro, sobre el Río Conlara, se ha convertido por sus virtudes y hazañas en un singular atractivo de La Toma. De paisaje imponente al conformar una cascada de 20 metros de altura, y de encanto deportivo al invitar a la pesca de pequeños ejemplares. Este dique invita a disfrutar del sol y el agua con una amplia playa de arenas finas. Con todo esto, resulta ineludible alejarse un poco del núcleo urbano, y llegar hasta este entorno de perfecta combinación entre naturaleza y creación del hombre.
§ El Castillo
Constituido por un casco de estancia de mediados del Siglo XIX (1850) al estilo de un castillo español, ésta construcción albergó el primer asentamiento poblacional existente varias leguas a la redonda. Fue, específicamente, la vivienda particular de Don Carlos Bett, quien años más tarde fundaría La Toma, derivando su nombre de la necesaria toma de agua instalada por Bett.
El Castillo, con su torreón y ruinas procurándole aquella apariencia de fortaleza del medioevo, es actualmente un valioso símbolo histórico de la ciudad de La Toma, y un prestigioso atractivo turístico de la zona. En las proximidades se alza también la Estancia El Manantial, la cual remonta sus raíces a fines del año 1855.
§ Renca
En este pintoresco pueblo del Valle del Conlara, situado en proximidades a La Toma circulando hacia el norte de la misma, se encuentra un atractivo balneario con sector de camping y asadores, grandes arboledas y una hostería, que componen el eje turístico de este paraje puntano nacido con la llegada de la Orden Jesuita a la zona. Provenientes del Valle de Limache, Chile, los jesuitas trajeron consigo la tradición del Señor del Espino, réplica de la antigua imagen que fuera descubierta por un aborigen en el tronco de un árbol de la especie que da nombre al culto. Se construye entonces la Capilla de Nuestro Señor de Renca, considerada una de las más antiguas de San Luis.
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